Sant Jordi: el duende, mis hijos… y la rosa que aprendí a regalarme.
- Vicente Martín López (Vizenzo)
- 23 abr
- 3 Min. de lectura
Hay días que no se explican, se sienten, Sant Jordi es uno de ellos.
Durante años pensé que era un día de rosas y libros, de calles llenas, de detalles bonitos, pero con el tiempo entendí que es algo más, es un lema, una forma de vivir… y de cuidar.
Porque Sant Jordi no está en la rosa, está en lo que entregas con ella, el duende que no se ve, hay algo que aparece en días como hoy, no se puede tocar, no se puede explicar del todo, pero está, el Duende.
Ese Duende, que te lleva a los recuerdos, a las personas que ya no están, a lo que fuiste… y a lo que aún eres, a mí me lleva a mi padre, a mi infancia, a la Rambla de Terrassa llena de flores, a ese olor que no se olvida.
Ese duende… es el que te hace sentir sin pedir permiso, aprender a amar (de verdad), yo no siempre supe lo que era amar, de pequeño… cuando no tenía dinero, pintaba rosas, luego crecí… y las buscaba donde podía, incluso donde no debía y cuando por fin pude comprarlas… entendí que el valor no estaba en el precio, sino en el gesto.
Durante años regalé: Rosas de color rosas… a las amigas que quería. Rosas rojas… a quien amaba y a mi madre… cuando la tenía cerca, hasta que un día… algo cambió, regalé una rosa… y no fui correspondido, no hizo falta una palabra, el silencio… también responde, y cuando el silencio duele… es porque ya sabes la verdad, ese día entendí algo importante: amar también es saber irse.
La rosa más importante
Al año siguiente… no tenía a quién regalarle una rosa, y pasó algo que nunca había hecho, me regalé una a mí mismo, una rosa roja, y entendí algo que no había entendido antes: si no te amas… no sabes amar, ese gesto… pequeño… fue uno de los más importantes de mi vida.
Cuando el amor cambia de forma, pero la vida… no se queda ahí, la vida transforma. Y entonces… llegan ellos, los hijos y todo cambia, porque el amor deja de ser elección… y pasa a ser raíz, desde que nació mi hija… en cada Sant Jordi tiene su rosa roja, desde que nació mi hijo… cada año tiene su libro, y ahí entendí algo que no se explica, solo se vive:
El amor a una pareja puede cambiar, el amor a un hijo… no, es constante, silencioso, profundo, no espera respuesta, ya está completo.
Un día que une al mundo, Sant Jordi hoy se vive con intensidad en Cataluña, pero también conecta con algo más grande, el Día del Libro en todo el mundo, la rosa y la palabra. El detalle y la emoción. Porque al final… todos buscamos lo mismo:
Sentirnos vistos, sentirnos queridos, sentir que alguien… nos tiene en su pensamiento, un pequeño recordatorio.
Hoy no se trata de regalar perfecto, se trata de regalar de verdad, una rosa, un libro, un gesto o incluso… si hace falta… regalártelo a ti. Porque a veces… ahí empieza todo.
Cuidad de vuestros corazones, porque lo que no se escucha… también se oye.
Vicente Martín López (Vizenzo)




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